Revista h

Edición N°80

Ser peruano es muchas veces difícil, otras tantas, grato, pero nunca es aburrido. Este es un pueblo acostumbrado a vivir in extremis, a no perder nunca la fe, al hábito de esperar un milagro. No en vano tenemos más santos que cualquier otro país de esta región; nuestra vida cotidiana es una permanente plegaria. Nos ha pasado tantas veces, en tantos ámbitos, que alguna vez nos tenía que pasar en el fútbol. Ahora resulta que estamos en estado de gracia. Nuestra selección no pierde desde hace más de un año y ahora resulta que también contará con su capitán y goleador. Paolo Guerrero va al Mundial y el mundo entero –no es exageración– cree que es algo merecido. Ahí están, para más señas, las firmas de los capitanes de las selecciones que enfrentará Perú en Rusia. No hay mucho más que agregar, salvo que quizás esto permita un cambio en ese sistema esperpéntico que convierte a los deportistas en rehenes de un ejército de médicos y nutricionistas. Pero eso –ojalá– vendrá luego. De momento, estamos agotando los últimos análisis, las necesarias valoraciones previas. Pronto nos tocará jugar y lo único que valdrá la pena serán los gritos. Y entonces el que no salte será danés. O francés. O australiano. O el que nos pongan. Para eso sirven los mundiales. Cada cuatro años hay licencia para volar. Esta vez nos tocó a nosotros. Volemos.


Jaime Cordero
Editor


(+51) 202 3000
contacto@revistah.pe