Revista h

Edición N°82

Nací y crecí en Lima, pero a los veinte años me marché, como muchos, pensando que este no era mi lugar. Cogí un avión rumbo a Madrid en noviembre de 2001, sabiendo que quería ser escritor, que no quería estudiar Derecho (que era la excusa que había conseguido para irme) y, sobre todo, que no quería vivir aquí. Mientras viví allá, de Lima solo conseguí extrañar el mar y, aunque no me crean, el cielo. Durante mucho tiempo pensé que nunca volvería. Al menos no a vivir. Pero lo hice. El 25 de abril de 2012, mis padres y mi hermana me recibieron en el aeropuerto Jorge Chávez. El cielo seguía ahí, tan gris como lo recordaba; el mar, si me guiaba por el aroma a terminal pesquero y la neblina que me impedía verlo, también. De eso han pasado ya siete años. A ratos siento que Lima ha vuelto a ser mi ciudad, a ratos correría de vuelta al Jorge Chávez y compraría el primer boleto a cualquier lugar que me pudiera permitir. Lima, bromeo con amigos, es esta ciudad que los limeños amamos odiar u odiamos amar. Me gusta pensar que no soy el único, que, como yo, muchos nos fuimos y regresamos, que otros no se pudieron ir, pero hay días en que lo harían sin dudarlo. Me gusta pensar que esta es una revista para todos nosotros. Para los que vivimos aquí y lidiamos con el descontento intentando construir una ciudad distinta a aquella en la que crecimos, una ciudad en la que nos gustaría que crecieran nuestros hijos o nuestras mascotas.


Diego Salazar
Editor


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